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Costa Calida: |
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Dos mares en una sola costa (el Mar Menor y el Mediterráneo), impresionantes acantilados, paradisíacas y solitarias playas de interminable y blanca arena, animados puertos y calas salvajes de aguas de espejo, más de 3.000 horas de sol al año y suaves temperaturas (incluso en invierno), con una media anual de más de 18ºC. Así es la Costa Cálida, el destino ideal para pasar unos inolvidables días de descanso sea invierno o verano. Desde el pueblo pesquero de Águilas hasta las blancas dunas de la playa de El Mojón, en San Pedro del Pinatar, se extienden kilómetros y kilómetros de playas y calas solitarias que aguardan al bañista, al navegante, al pescador y al submarinista. Hay además encantadoras y pintorescas localidades pesqueras, como La Azohía o Cabo de Palos, donde perderse unos días; puertos como el de Mazarrón para pasar una divertida noche y disfrutar de una magnífica gastronomía tras un día de playa; paraísos naturales, únicos en el Mediterráneo, a la altura de las playas de Calblanque y Calnegre... y uno de los complejos turísticos más preciados del Mediterráneo: La Manga del Mar Menor, un paraíso entre los dos mares, de playas infinitas de fondos de arena y aguas cristalinas.. Los amantes de los deportes náuticos encontrarán además uno de los mejores lugares del mundo para practicar vela, piragüismo, natación, esquí, motonáutica, flysurf, windsurf, catamarán, toda clase de actividades náuticas en los numerosos clubes, puertos y escuelas deportivas. La Estación Náutica del Mar Menor y los consorcios de Águilas y Mazarrón ofrecen la posibilidad de alquilar material, contratar cursos de vela en unas condiciones muy ventajosas
Desde tiempos lejanos, la riqueza de sus aguas, la benignidad del clima y la belleza del paraje en su conjunto, atrajeron a diversos pueblos. Iberos y fenicios y, tiempo más tarde, árabes, unen su historia a la del Mar Menor. En época musulmana era conocido como Mar Chico, siendo la actual población de Los Alcázares (de Al-Ksar, literalmente "lugar de residencia") el lugar elegido para fundar sus casas de recreo. Las continuas escaramuzas de piratas procedentes de Argel obligaron a construir torres de vigilancia -actualmente se conservan algunas como la de El Ramé o Rami-. Hasta el s. XVIII la zona estuvo ocupada únicamente por pobladores dedicados a la pesca y a la explotación de las salinas. Desde el s. XIX, estos núcleos se transformaron progresivamente en centros de recreo y solaz para los habitantes de la huerta, que fijaban su residencia estival junto a la costa, atraídos por las propiedades curativas de sus salobres aguas. Aún hoy el Mar Menor se mantiene fiel a este concepto de estancia residencial caracterizada por el descanso y la tranquilidad. En las cálidas aguas del Mar Menor, con una profundidad máxima de 7 m, se encuentran las condiciones y los medios idóneos para quienes gocen con el placer de la navegación libre o en grupo. Además, los que acudan a esta zona podrán disfrutar de todas las ventajas de la Estación Náutica del Mar Menor que, siguiendo el concepto de las estaciones de esquí, ofrece un conjunto de infraestructuras náuticas, deportivas y turísticas, hoteles y alojamientos y establecimientos de formación y ocio agrupados en un espacio común: toda la Ribera del Mar Menor y La Manga. Esta gran laguna salada alberga las condiciones climatológicas -315 días de sol al año y 18ºC de temperatura media anual- óptimas para la práctica continuada de actividades náuticas.
Hoy en día todo lo que alberga La Manga está pensado para hacer la estancia más agradable al visitante. Unas dotaciones hoteleras completas con una red de establecimientos con la máxima calificación (un hotel de cinco estrellas, entre otros), situados en puntos estratégicos, complejos residenciales de apartamentos, puertos náuticos, escuelas de vela, centros de recreo, supermercados, tiendas, bares, discotecas... todo lo necesario para el que busca unas vacaciones plenas. En épocas de invierno y otoño, La Manga continúa funcionando, ya que posee una población constante durante todo el año. El invierno es ideal para los que buscan tranquilidad, disponiendo de las infraestructuras y servicios necesarios. Por su propia condición de enclave entre dos mares, La Manga es también un lugar idóneo para la práctica de los deportes relacionados con la náutica. Escuelas de vela y esquí con cursos periódicos, windsurf y catamaranes. En el Mediterráneo disfrutarán los que prefieren un fuerte oleaje para deslizarse con las tablas de windsurf; además, toda la costa ofrece una serie de zonas óptimas y perfectamente delimitadas para la práctica del submarinismo, como Cabo de Palos y profundidades rocosas junto a la Isla Grosa. Además, los que acudan a esta zona podrán disfrutar de todas las ventajas de la Estación Náutica del Mar Menor que, siguiendo el concepto de las estaciones de esquí, ofrece un conjunto de infraestructuras náuticas, deportivas y turísticas, hoteles y alojamientos y establecimientos de formación y ocio agrupados en un espacio común: toda la Ribera del Mar Menor y La Manga. Las excepcionales condiciones climatológicas de la zona -315 días de sol al año y 18ºC de temperatura media anual- son óptimas para la práctica continuada de actividades náuticas.
Si el visitante inicia su recorrido del litoral de Cartagena desde el Oeste, se encontrará con las poblaciones de Isla Plana y la Azohía que, con sus amplias playas de arena y vistas a la sierra que las circundan, son lugar tradicional de veraneo. La Azohía cuenta con una bella torre poligonal defensiva del s. XVI y es lugar famoso por la práctica de la pesca con almadraba, un ancestral arte ya conocido por los árabes. Después de la Punta de la Azohía, la costa se vuelve acantilada, con playas solitarias como Cala Cerrada y Cala Abierta, excelentes lugares de baño, accesibles por mar o descendiendo ramblas, ideales para los amantes del turismo activo y la tranquilidad. Tras bordear el Cabo Tiñoso, imponente atalaya de más de 300 m de altitud, se llega a un tramo de costa virgen, dominado por la Sierra de la Muela, un espacio que por sus altos valores naturales ha sido protegido. En esta zona se encuentra el pueblo marítimo de El Portús, que cuenta con un camping naturista. Al este de Cartagena nos encontramos con paisajes variopintos, entre los que destacan el Parque Regional de Calblanque, una zona privilegiada del litoral murciano muy rico en especies de fauna y flora, con formaciones tan variadas como calas, extensas playas, dunas fósiles, salinas y cabezos montañosos, con varios itinerarios para recorrer el parque. Más adelante, hallamos las calas protegidas de Cala Flores y Cala Reona, muy próximas a Cabo de Palos. Esta zona, comprendiendo también las inmediaciones de Islas Hormigas e Isla Grosa, es especialmente interesante para el buceo por la fauna y flora que vive en los fondos rocosos. En la zona del Mar Menor, Playa Honda, Mar de Cristal, Islas Menores, son localidades con apego a la tradición estival y marinera y cuentan con ese turista fiel que, año tras año, repite estancia en un intento de búsqueda de un entorno plácido y tranquilo. Así sucede también en Los Nietos, un pequeño pueblo pesquero que experimenta en verano una plena ocupación. Más al norte, en Los Urrutias, se encuentra el Club de Regatas del Mar Menor. En la localidad de Los Belones, muy cerca de la Manga, existe un importante complejo para la práctica del golf con tres campos y 54 hoyos; además, dispone de pistas de tenis, campo de prácticas para iniciación al golf y gimnasio. Una oferta integral deportiva en un bello marco natural. En la misma zona, también existen dos centros hípicos, para quienes opten por un relajante paseo a caballo. El litoral de Cartagena se completa con La Manga, una amplia franja de tierra, bordeada por dos mares, con extensas playas de fina arena y dotada de todas las infraestructuras turísticas necesarias para unas excelentes vacaciones. Pero Cartagena añade a su oferta de la zona litoral la posibilidad de practicar el turismo rural en alguna de sus muchas pedanías interiores. Zonas tranquilas y próximas a espacios naturales de interés medioambiental donde poder practicar actividades en contacto con la naturaleza y con el valor añadido de su proximidad a la costa. El pasado minero de La Unión ha configurado el paisaje de esta pequeña franja de litoral. Las variedades cromáticas de los minerales le confieren una exótica belleza que el visitante apreciará en el recorrido hacia las playas.
Mazarrón está asentada en una amplia bahía abierta al Mediterráneo, con 35 km de litoral. Consta de dos núcleos urbanos importantes: el puerto y la capital del municipio, a 5 km de la costa. El nombre de Mazarrón está unido desde su origen a la riqueza minera de sus sierras ricas en plomo, zinc, plata, hierro, alumbre y almagre. Ya en épocas fenicia, púnica y romana se realizaron trabajos inmensos de explotaciones mineras, dejando abundantes restos arqueológicos. Los árabes también se asentaron en la zona, atraídos por la abundancia de minerales. Tras la Reconquista cristiana, se fue formando el lugar llamado Casas de los Alumbres de Almazarrón como consecuencia de las minas que empezaron a explotarse en el s. XV. Su enclave estratégico la convirtió en bastión defensivo de las vecinas tierras de Lorca y Cartagena, dando prueba de ello sus numerosas torres defensivas que pusieron coto a los avances sarracenos provenientes de África. Mazarrón adquiere gran importancia a finales del s. XIX y principios del XX, durante los que se explota el hierro y la galena argentífera. Una vez agotada la riqueza de las minas, Mazarrón ha sabido desarrollar una importante industria turística y agrícola, potenciando al mismo tiempo su intensa tradición pesquera y marinera. Esta actividad se hace patente en El Puerto, con sus embarcaciones de pesca de bajura y su lonja. Como fruto de su rica historia, las calles de Mazarrón contienen interesantes monumentos, destacando su Ayuntamiento y el Antiguo Ateneo Cultural, de estilo modernista, signos del esplendor de principios de siglo. Detrás del consistorio se halla la iglesia de San Andrés (s. XVI), con un bello artesonado mudéjar, y muy cerca, el convento de la Purísima - la patrona de la localidad-. También se visitan las ruinas del castillo de los Vélez. Fuera de la localidad, se encuentran otras torres como la Torre de Vieja de la Cumbre (s. XVII) en El Puerto, la Torre de los Caballos y la Torre de Santa Isabel, en Bolnuevo y en el cabezo del Molinete, una torre vigía de planta circular. Además de la riqueza monumental, el litoral de Mazarrón al abrigo de sus 300 días de sol al año y una temperatura media de 20ºC, ofrece bellos rincones, a lo largo de sus 35 km de costa. Frente a la playa de Bolnuevo encontramos uno de los paisajes más peculiares de la región, donde, sobre areniscas blancas, la erosión eólica y el agua han modelado formas caprichosas hasta conformar lo que se conoce por Erosiones de Bolnuevo. Playas como la Reya, Bahía, Nares o El Castellar y calas vírgenes como cala Amarilla, playa de la Grúa, Parazuelos, Covaticas, Ballenato, Percheles, etc. ofrecen unas condiciones óptimas para los amantes del baño o de los largos paseos a la orilla del mar Mazarrón es también el marco idóneo para disfrutar de una completa oferta de ocio, actividades náuticas y turismo activo. El puerto deportivo de Mazarrón cuenta con 200 puntos de amarre. En su club de regatas, la competición se combina con cursos de aprendizaje y perfeccionamiento. También es posible practicar el remo, el parapente de mar, esquí y motonáutica. Los amantes del buceo pueden encontrar diversos clubes que organizan cursos de todos los niveles y salidas para contemplar bellos fondos rocosos y espectaculares cuevas y grietas submarinas. El turismo rural también tiene cabida en esta bella zona marcada por su pasado minero y tradición marinera. Sus interesantes espacios naturales protegidos (Sierra de las Moreras y la Muela-Cabo Tiñoso) ofrecen la posibilidad de practicar actividades en contacto con la naturaleza en una zona de gran valor medioambiental.
Como ciudad moderna, Águilas nació del pensamiento ilustrado de Carlos III y sus ministros Aranda y Floridablanca que buscaban un puerto de salida para los productos hortofrutícolas de la vega de Lorca, al constituir Águilas la salida natural de toda la comarca. La nueva ciudad, de trazado rectilíneo, se convirtió en un enclave comercial en auge que alcanzó su punto álgido en el s. XIX con las explotaciones de plata, plomo y hierro y la construcción de la línea de ferrocarril y el embarcadero del Hornillo por parte de compañías inglesas. En la actualidad, Águilas conserva su tradición marinera y su profunda vocación de destino turístico. En un recorrido monumental de esta ciudad, destaca el Ayuntamiento, un edificio del s. XIX de estilo neomudéjar, situado en la Plaza de España, espacio que cuenta con ancestrales jardines y una antigua fuente presidida por un cisne, más conocido como la Pava de la Balsa. Circundan la plaza algunos edificios de porte modernista, así como la iglesia de San José del s. XIX, que guarda la imagen de la Virgen de los Dolores, patrona de la ciudad. El casco antiguo, sigue manteniendo el ambiente de los barrios marineros, volcados a la pesca y está coronado por el castillo-fortaleza de San Juan de Águilas. Esta torre-fortaleza se construyó alrededor de 1579 con fines defensivos, siendo posteriormente reconstruida en el s. XVIII. En el paseo de Parra se alza el Monumento al Ferrocarril, un ejemplo de la importancia que este medio de locomoción tuvo para la población. Además de su riqueza monumental y arqueológica, Águilas cuenta con un litoral compuesto por puntos de gran interés. 35 calas, puntas rocosas que se adentran en el mar y playas de fina arena. Playa de Calarreona, Playa la Calabardina, Playa de Calacerrada , Playa del Arroz, Playa del Hornillo, son lugares donde el protagonista es el paisaje, aún inalterado. No en vano cuenta esta localidad con dos espacios naturales protegidos: el Parque Regional de Cabo Cope y el Paisaje Protegido de Cuatro Calas. En el mismo centro de la localidad encontramos playas como la de Las Delicias. Muy cerca de ella, frente al espigón del Hornillo, se alza la isla del Fraile, un islote plagado de fondos de escarpaduras rocosas y colonias de algas que a buen seguro harán las delicias de más de un amante del buceo. Junto con estos fondos son interesantes también los que se hallan al pie del Peñón de Cabo Cope. Saliendo de Águilas en dirección este, hallamos una zona de litoral de gran interés. El clima mediterráneo de Águilas con precipitaciones casi inexistentes, 3.200 horas de sol al año y temperaturas medias de 25,2ºC hacen que este enclave sea un lugar idóneo para el turismo náutico y subacuático en toda su intensidad. Todas las ofertas reunidas bajo la denominación Águilas: Villa Náutica, han sido diseñadas precisamente para que usted pueda sacar el máximo partido de su estancia activa. Clubes náuticos, clubes de buceo con cursos de vela ligera, crucero, cursos de submarinismo, alquiler de material, servicio de monitor alojamientos turísticos, apartamentos, hoteles y campings... Todo ello a disposición de quienes decidan visitarnos.
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Información recopilada del portal turístico de la Región de Murcia |
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