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Ubicación:
Un entorno privilegiado
Situada en el vértice
suroriental de la Península Ibérica, entre la Comunidad Valenciana,
Andalucía y Castilla-La Mancha, la Región de Murcia se extiende por un
territorio de 11.317 km2 (el 2,2% de la superficie total de España),
lindando al Norte con la provincia de Albacete; al Este con la provincia de
Alicante; al Oeste con las provincias de Granada, Albacete y Almería y al
Sur-Sureste con el Mar Mediterráneo.
Si tenemos en cuenta su superficie, la Región de Murcia ocupa el noveno
lugar entre las Comunidades Autónomas del territorio español.
La Región de Murcia se ubica en pleno centro del Arco Mediterráneo
peninsular, entre los 38º 45' y 37º 23' de latitud Norte y 1º 20' y 3º
03' de longitud Este tomando como referencia el meridiano de Madrid.
Clima:
Disfruta de 2.800 horas de sol
al año
La Región de Murcia
presenta las características propias del clima mediterráneo subtropical
semiárido. Estas condiciones climáticas se concretan en una temperatura
media anual de 18ºC, con veranos calurosos (registrando máximas absolutas de
40ºC) e inviernos suaves (11ºC de temperatura media en los meses de enero y
diciembre).
El número de días totalmente despejados se sitúa en torno a 120 y 150
anuales y las horas de sol al año suponen aproximadamente 2.800. En general,
las precipitaciones son escasas (aproximadamente 300-350 mm/año) en todo el
territorio regional, si bien es un fenómeno frecuente la concentración de
lluvias en periodos como la primavera (abril) o el otoño (octubre), siendo
el verano una estación eminentemente seca. La Región de Murcia se
caracteriza por ciertas diferencias climáticas que pueden hacer oscilar los
valores reseñados anteriormente. Como causas de esta disparidad podemos
hablar de la orientación y exposición a los vientos dominantes, distancia
con respecto al mar o la propia configuración del relieve. Ello hace que las
diferencias térmicas entre el litoral y el interior sean mucho más acusadas
en invierno. En el litoral no suelen descender de 10ºC, mientras que en las
comarcas interiores de mayor altitud no se exceden los 6ºC. En estas
comarcas se localiza la mayor densidad de lluvia, con 600 mm de promedio
anual
Sobre el Terreno:
Variedad y biodiversidad
El espacio geográfico de
la Región de Murcia se define por sus múltiples contrastes: tierras
de secano y de regadío, llanuras y zonas montañosas, litoral e interior,
viñas y mesetas, resultado, sin duda, de su condición de zona de transición
entre la submeseta norte y el sistema subbético. Morfológicamente, el
relieve del territorio regional se enmarca dentro del dominio de las
Cordilleras Béticas y presenta una alternancia entre sectores montañosos,
valles y depresiones, creando, en espacios reducidos, altos contrastes de
altura. De su superficie total, la mayor parte se halla entre los 200 y 600
metros de altitud (un 45%). Un 23% del territorio se distribuye por debajo
de los 200 metros de altitud y el 32% restante supera los 600 metros.
De la orografía regional conviene mencionar su punto más alto, situado en el
macizo de Revolcadores (2.027 metros), así como las pobladas sierras
ubicadas en el Noroeste y centro, tales como El Carche, Sierra Espuña, La
Pila o Ricote, que constituyen la principal masa arbórea de la Región, con
vastas extensiones de pino carrasco. También es digno de mención el
nordeste murciano, por donde se extiende la comarca del Altiplano (Jumilla y
Yecla): una extensa planicie poblada de viñas que dan como fruto
magníficos caldos propios de la comarca. En su camino hacia el sur, la
orografía de la región alterna cordilleras prelitorales y depresiones, por
donde circulan los ríos Guadalentín y Segura, con fecundas huertas y
amplias llanuras litorales de esplendor agrícola, las cuales presentan su
mayor amplitud en el Campo de Cartagena.
Respecto de su costa, conocida con el nombre de Costa Cálida, el
litoral de la Región de Murcia ofrece algo más de 170 kilómetros, donde se
alternan pequeñas playas y calas con zonas rocosas y de escarpados
acantilados. Como accidente geografico natural destaca La Manga, un cordón
litoral que cierra la laguna del Mar Menor y lo separa del Mar Mediterráneo,
únicamente comunicados por canales o golas. La Costa Cálida ofrece playas de
aguas bravas y calas de plácidas y serenas aguas. Dunas,
playas, salinas, humedales... la franja litoral de la Región de Murcia reúne
un buen número de zonas de indudable interés medioambiental, no en vano
muchas de ellas pertenecen a la red de Espacios Naturales Protegidos de la
región. Lugares donde poder encontrar, aún en nuestros días, especies de
flora y fauna autóctonas como la sabina mora, variedad de árbol
autóctono, o el fartet, un diminuto e insólito pez, único en su género.
Un poco de
Historia: Línea de tiempo de la Región de Murcia
La presencia humana
en el territorio hoy conocido como Región de Murcia data, al menos, de hace
1.500.000 años. La confluencia entre la tierra y el hombre en la Región de
Murcia ha sido una constante desde la más remota prehistoria. Los primeros
testimonios de la presencia humana corren parejos a las culturas del
Neanderthal, Cromagnon y, sobre todo, al neolítico. Los vestigios
encontrados de la edad del hierro nos empiezan a hablar de cierto grado de
evolución que se convierte en desarrollo agrícola y pecuario durante
el periodo ibérico y, más tarde, en intensa actividad comercial con
la presencia de pobladores fenicios, griegos y cartagineses en pugna con los
moradores autóctonos. La conquista por parte de Escipión, en el 209 a.C., de
la ciudad de Carthago Nova, supuso la explotación definitiva de lo que ya
era un importante centro económico y político del Mediterráneo.
Con la conquista del territorio por Roma, se abrió una etapa de apogeo
económico de la zona litoral que duraría más de 600 años. En ese momento,
se empezaron a potenciar las comunicaciones de la zona, la
explotación de las minas y se sentaron las bases del
aprovechamiento agrícola. Ya entonces eran muy apreciados los productos
procedentes de la huerta regada por el río Táder (actual río Segura), así
como la pesca del litoral. Después de una larga etapa de inestabilidad
política, fruto de la desmembración del Imperio Romano, el dominio árabe
comienza en el año 713 cuando Abdelaziz vence al ejército hispano-visigodo
de Teodomiro en Cartagena. El año 825 supone otro momento histórico
determinante, momento en el que es fundada la ciudad de Murcia por
Abderramán II. El auge económico de la zona es patente a partir de esa
fecha, ya que los árabes son los responsables del aprovechamiento del curso
del río Segura, creando todo un complejo sistema de regadío,
compuesto de acequias, azudes y norias, antecedentes del actual sistema de
riego que sirvió para sacar un provechoso resultado a todo el fértil valle
de huertas que circunda la ciudad de Murcia. La prosperidad económica de los
árabes, sin embargo se vió alterada por las tensiones internas, por la
presión fronteriza y por los desórdenes políticos internos. La creación
de los reinos de Taifas es el último testimonio de un territorio que pronto
caería -1243- bajo el vasallaje de Castilla y que terminaría integrándose
definitivamente a la Corona con la firma de la Paz de Granada en 1492. A
partir de este periodo, la paz llega a los territorios murcianos,
experimentando un crecimiento sistemático en lo económico y en lo
demográfico.
Se proyectan grandes obras, nacen incipientes gremios y
florecen las ciudades al amparo del siglo XVI. Tras un periodo de
inestabilidad, con un siglo XVII donde se suceden las epidemias,
plagas y grandes sequías, se percibe un lento proceso de
recuperación gracias al aumento de la superficie de cultivo agrícola y al
aperturismo comercial.
Con el siglo XVIII se inicia una nueva etapa de crecimiento donde el
esplendor urbano -paralelo al desarrollo artístico del célebre
Barroco murciano- se complementa con la terminación de las obras de la
Catedral de Murcia y la construcción del Arsenal de Cartagena, signos
evidentes del desarrollo civil y militar. Los caprichos cíclicos de la
historia quieren que el siglo XIX depare a la región un nuevo periodo de
crisis, motivado por la sucesión de sequías e inundaciones. Y no es hasta
bien avanzado el siglo, cuando se produce un nuevo relanzamiento de la
economía de la zona de la mano de los procesos de industrialización
cuyo motor fundamental era la riqueza de los yacimientos mineros. Pero la
esquilmación de los recursos y el poder de una economía basada en su mayor
parte en industria de capital extranjero, unido a la inestabilidad
propiciada por las revueltas revolucionarias y la inexistencia de un
comercio que mirara al exterior, sirven para tejer un panorama precario con
el que iniciar el siglo XX.
Hemos de esperar hasta el final de la década de los años 20 para encontrar
una región que toma definitivamente el carro del desarrollo -con el
paréntesis inevitable de la Guerra Civil- alumbrando una industria de
transformación agraria que potenció sectores como el de la conserva y que
sirvió para modernizar todas sus estructuras agrícolas. Sobre esas bases, la
región afrontó su expansión, asumiendo de lleno los cambios sociales
y económicos necesarios con los que culminar un siglo XX lleno de firmes
retos para afrontar el futuro.
Población: Nuestras gentes
Según los datos del
último padrón, de fecha 1 de enero de 2006, la Región de Murcia cuenta con
una población de derecho de 1.370.206 habitantes. Si analizamos el
desarrollo demográfico del territorio, podemos comprobar cómo el incremento
de población ha sido una constante en todas las décadas del siglo XX, si
bien es a partir del año 1976 cuando la Región de Murcia empieza a registrar
un aumento por encima de la media nacional, debido sobre todo a la
inversión de las tendencias migratorias que hasta ese momento habían
convertido a Murcia en lugar de salida de población que buscaba
oportunidades en otras regiones e incluso en el extranjero.
Entre los años 1991 y 2001, la variación de la población se establece en un
13,8% frente a la media de crecimiento nacional que queda establecida en un
5,8%, según los datos del Ministerio de Administraciones Públicas.
En la actualidad, la densidad de población es de 121,1 habitantes por
kilómetro cuadrado, situándose la media nacional en 88,4. La Región de
Murcia se ha convertido en una zona receptora de población, el número
de inmigrantes recibidos ha sido mayor que el número de emigrantes. El
intercambio interprovincial se produce entre Murcia y Alicante, Madrid,
Albacete, Barcelona, Valencia y Almería. También es destacable reseñar el
importante aumento de población extranjera de la tercera edad que han
elegido la Región de Murcia como un lugar idóneo donde disfrutar de su
retiro en un entorno privilegiado y de clima benigno.
45 Municipios:

La Región de Murcia es un
territorio que, tanto histórica como geográficamente, se ha caracterizado
por su estructuración en comarcas que aglutinan al día de hoy los 45
municipios que componen esta comunidad uniprovincial, organizados en
torno a la capitalidad, que reside en la ciudad de Murcia.
La Comarca de Cartagena agrupa los municipios de: Cartagena, La
Unión, Los Alcázares, San Pedro del Pinatar, San Javier, Torre Pacheco,
Fuente Álamo y Mazarrón; la Comarca de Lorca está compuesta por los
municipios de: Lorca -el término municipal de mayor extensión de España-,
Águilas y Puerto Lumbreras; la del Bajo Guadalentín por los de Totana,
Aledo, Alhama de Murcia y Librilla; la Comarca de la Vega Media del Río
Segura aglutina los de Murcia, Alcantarilla, Beniel, Fortuna, Abanilla y
Santomera; la Comarca de la Vega Alta del Segura los de Abarán,
Blanca, Cieza, Archena, Ojós, Ricote, Ulea, Villanueva del Segura, Alguazas,
Ceutí, Lorquí, Molina de Segura y Las Torres de Cotillas; el Altiplano
con Yecla y Jumilla; la Cuenca del Río Mula agrupa los municipios de
Albudeite, Campos del Río, Mula y Pliego y, finalmente, la Comarca del
Noroeste reúne los municipios de Moratalla, Caravaca, Cehegín,
Calasparra y Bullas.
Gastronomía:
Un placer para el
paladar
Excelentes
vegetales de la huerta, buena oferta de carnes y los preciados
tesoros del mar, asimilando productos que dejaron los pueblos que durante
siglos aquí se instalaron. Los romanos nos mostraron la forma de hacer
conservas y salazones de pescado, los árabes, entre otros mil
productos, nos aportaron el arroz, su cultivo y su forma de
cocinarlo, y las especias, condimentos y plantas aromáticas.
Fuera de las fértiles vegas, se daban el trigo, el olivo y la vid, que es
tanto como decir pan, aceite y vino: las tres columnas principales de la
dieta mediterránea.
En la costa, decir, por ejemplo, caldero es invocar arroz, pescado
(mújol, rape, mero), cocinados en perola de hierro, presencia de pimiento de
bola y ali-oli. Hay que contar con los pescados hechos a la sal, en el
horno. Huevas de mújol, mojama de atún, langostinos del Mar Menor. En la
misma aventura no podemos prescindir del pastel de cierva, relleno con huevo
y carne. Si nos gusta el pescado y estamos en Águilas, hay que pedir moraga
de sardinas, o el arroz que aquí se hace a la piedra. Si reclamamos la
cocina de la Huerta de Murcia, arroz y habichuelas, olla gitana,
cocido de pava con pelotas, michirones, guisos de pollo o conejo. Cocina de
puchero en la que la imaginación ha salvado la modestia de la materia prima:
arroz con verduras, cocido con pelotas. La huerta nos impresiona de nuevo en
las ensaladas y en las mil combinaciones que permitan las verduras de
la tierra. El cerdo ha sido básico en la economía de la huerta y su
aprovechamiento absoluto. A la brasa o a la plancha, sin olvidar una
apetitosa gama de embutidos (morcón, longanizas, morcillas...).
Otra gran opción es la del interior. Para los días nublados y
lluviosos, las migas ruleras, hechas a base de harina con aceite, agua, sal
y paciencia. Gazpacho jumillano, gazpacho de Yecla, perdices escabechadas o
arroz con conejo. Si es el tiempo, en Calasparra, arroz con caracoles. En el
Valle de Ricote, tiernos corderos asados al horno moruno. Excelentes y cada
vez más pujantes quesos de cabra, frescos y curados, al vino, al
pimentón... Dulces de fruta que han constituido una activa industria...
Excelentes mermeladas, conservas confitadas. Y mieles en las
que se advierten los más delicados aromas de estos campos. Y especias y
condimentos que merecerían, como los dulces y la pastelería (tocinos de
cielo, mazapanes, yemas de Caravaca, almendrados), un capítulo aparte.
Además, en la Región de Murcia se cultivan viñas y se crean vinos
desde los tiempos de los romanos. Junto a los del Campo de Cartagena,
destacan los de Ricote y, por supuesto las tres Denominaciones de Origen:
Jumilla, Yecla y Bullas. Vinos blancos, tintos y rosados ricos en matices.
Para todos los gustos, para todos los paladares.
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